Qué me aporta el blog

Quería compaginar estos días los post de Eurovisión con los posts de cosas mías, lo que se me ocurra escribir, pero no me salen. Pero no me salen no porque no esté inspirada, sino todo lo contrario, estoy saturada de ideas, tanto, que me bloquean la mente y no sé por dónde empezar.

Cuando abrí el blog… fue un salto de fe. Lo abrí sin saber cómo llamarlo, ni que aspecto tendría y ni siquiera qué iba a escribir en él; de ahí a que se me ocurriese ponerle el subtítulo de ‘el blog de alguien que no tiene nada que decir’. No sólo eso, creía firmemente, y en parte sigo creyendo, que no tengo nada interesante que explicar al mundo. Creo que no tengo una experiencia de vida lo suficientemente interesante que pueda aportar algo nuevo a la comunidad, ni una inteligencia superior que haga necesario el exponer mis ideas al mundo para abrir los ojos de la gente, pero qué más da. Como espacio libre que es puedo hablar de lo que me salga de las narices, el navegante es libre de escoger si quiere gastar un par de minutos leyéndome o no. Y aprovecho la ocasión para dar las gracias a aquellos que se quedan un momentito y me leen.

Es muy curioso, porque en el momento en que hice click y el blog oficialmente se colgó en Internet, automáticamente me inundó una avalancha de ideas. Me dije a mí misma que debería tomármelo con calma. Con las manos temblorosas empecé a escribir mi primera entrada . Realmente no sabía qué decir, así que hice una pequeña presentación. Cuando lo finalicé tenía la sensación de que me había extendido demasiado, me sentí como si hubiese escrito medio Quijote. Y le dí al botón de publicar. Un escalofrío recorrió mi columna y me quedé embobada mirando la pantalla del ordenador, sin ver nada realmente.

Al cabo de un rato volví en mí y me dirigí al blog a ver qué tal había quedado, qué aspecto tendría finalmente. Ver mi primera entrada de mi blog colgado en internet me inquietaba, pero me sentí muy estimulada. Así que aproveché el momento y volví a tirarme a la piscina escribiendo mi segunda entrada. Una tontería que llevaba días rondándome por la cabeza y que necesitaba explicar para que me dejase tranquila, como cuando sientes picor y necesitas rascarte para calmarlo.

Me llevó más tiempo de lo que esperaba, pero más o menos expliqué lo que quería explicar y sin revisiones volví a darle al botón de publicar. Fue un subidón. Me sentí viva y llena de energía, y curiosamente me sentí más consciente de mí misma, como si me acabase de despertar de un sueño.

No le dí mayor importancia. El publicar un blog era un cambio radical en mí y supuse que era normal sentir ese estímulo. Debes saber, querido lector, que no formo parte de ninguna red social. No tengo facebook, tengo twitter pero sólo lo uso para leer, no he escrito nada nunca en él (no había escrito nada nunca hasta ese momento), el whatssap prácticamente sólo lo uso para emergencias, no formaba parte de ninguna comunidad ni nunca nunca nunca había escrito ni siquiera un comentario en ninguna web o red social ni en Youtube. En su día subí alguna que otra foto en Instagram, pero nunca ha salido mi cara en Internet. Así que abrir un blog para hablar ya no sólo de mí, sino de lo que pienso y siento, era algo extraordinario.

Una vez publiqué la segunda entrada, estaba lista para escribir la tercera. Por suerte las obligaciones del día me hicieron parar y cumplí con lo que tocaba hacer. Ese día ya no publiqué nada más.

Al día siguiente me sentí más activa de lo normal y la autoestima había subido varios puntos. No fue hasta la noche hasta que no volví a abrirlo y escribir la tercera entrada. Ésta vez me puse a hablar de Eurovisión. Llevaba semanas ya puesta al día de como están los preparativos del festival de este año, me había leído todo lo que se puede leer de este tema y había visto todos los vídeos que se podían haber visto. Como decía, consumía toda la información que buscaba al respecto, pero no había una interacción por mi parte, no comentaba nunca nada sobre lo que leía ni sobre lo que veía, y no era por falta de ganas. Por dentro me ardían las ideas y mis opiniones. Así que cuando abrí el blog y me dije que iba a escribir sobre cualquier cosa, pensé que debía escribir sobre el festival y dar mi opinión.

Fueron pasando los días y fui publicando una entrada al día o a veces dos, si me daba tiempo. Cuando abrí el blog tomé la decisión de no trabajarme las entradas, me dije que lo escribiría espontáneamente; idea que se me ocurriese, idea que escribiría, sin preparación previa, ni guionización ni nada. Sólo soltar las manos y que escribiesen lo primero que se me pasase por la mente.

Llevo poco más de una semana con el blog en Internet, y me está aportando mucho más de lo que pensaba que me aportaría. La parte más sorprendente…os lo voy a explicar con una visualización que se me ocurrió:

Imagínate esa típica caja de galletas danesas que todos usamos como costurero. Abres la tapa metálica y dentro tienes todos tus materiales de costura: hilos, agujas, botones, cremalleras, alfileres, tijeras… Está todo ahí bien guardado pero está revuelto. Ahora imagínate que a cada elemento dentro de la caja le pones el nombre de un concepto: al hilo negro lo llamaremos por ejemplo familia, a un botón lo llamaremos amistad, a una cremallera lo llamaremos música, a otro hilo, felicidad… Todos estos conceptos están revueltos en la caja sin orden, en caos total; pero todos pertenecen a la misma caja y sabes que de alguna manera todos están relacionados entre ellos.

Pues bien, cuando llevaba varios días escribiendo en el blog me vino esta imagen a la cabeza y me di cuenta de que era así como sentía que era mi mente. Llena de cosas y conceptos, pero todos revueltos y cruzándose entre ellos. La parte sorprendente viene cuando fui consciente de que el blog me ayudaba a organizar el costurero y ponerlo todo en orden; los hilos se iban juntando y ordenándose por colores, separados de las agujas que estaban juntándose en una misma caja, por otro lado las cremalleras, los botones… Escribir en el blog me ayudaba no sólo a ordenar mis ideas, si no que me hacía ver realmente qué había dentro de la caja. Cuando la caja está ordenada, puedes ver perfectamente cuántos hilos tienes y si te falta alguno, así mismo con el resto de elementos.

Escribir en el blog es verme reflejada en el espejo sin retoques. Es saber qué hay dentro de mi cabeza, qué falta y qué hay en exceso. Es enfrentarme a mí misma.

Fui consciente cuando empezaba a escribir una entrada sobre cualquier cosa que creía que tendría mucho que decir y ver que los argumentos se acababan enseguida, o como cuando escribí cierta entrada que creía que tenía las ideas muy claras y me llevó casi tres horas escribirlo.

Así que la sensación que tuve el primer día de como despertar de un sueño, no era algo banal. Mi mente y la consciencia sobre mí misma se activaron.

 

 

 

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3 comentarios en “Qué me aporta el blog

  1. Está muy bien eso de ordenar las ideas …cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa ..y como dices ,es la mejor forma de saber si falta alguna de las cosas que necesitas ..

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