El niño precoz – I parte

Pocas personas suelen saber el significado de niño precoz, a no ser que lo sean o tengan un familiar que lo es.

Es un nombre que induce a error, ya que da a entender que un niño precoz es aquel que experimenta una serie de cosas propias de un niño más mayor o de adolescente.

No es exactamente esto. Un niño precoz es aquel que tiene una inteligencia y/o una manera de ver y entender el mundo que les rodea superior a los otros niños de su edad. No dejan de ser niños, pero por decirlo de una manera van más adelantados al resto de personas de su edad.

Entre otras características, suelen tener un lenguaje más desarrollado que el resto de niños, tienen más curiosidad por el mundo que les rodea y se hacen cuestiones al respecto, aprenden a leer y escribir antes de lo habitual, son más disciplinados, tienen un sentido de la justicia muy desarrollado y son habitualmente más sensibles.

Buscando por internet, os traigo una lista bastante extensa de características habituales en niños precoces:

– Éstos niños son mejor ajustados como niños que como adultos.
– Comparados con otros niños, ellos siempre son mejores aprendices.
-Tienen un mayor número de intereses.
– Leen más cantidad de libros.
-Son más confiados de si mismos.
-Más saludables.
-Tienen un gran desarrollo en su lenguaje y en sus pensamientos.
-Demuestran un concepto muy desarrollado y una base en el conocimiento.
-Comprenden mejor, retienen más, almacenan más información.
-Son muy lógicos y objetivos.
-Son muy curiosos, entienden la causa y el efecto muy temprano, por ejemplo: “A una niñita de menos de un año” le puedes preguntar ¿donde esta el foco? Y ella volteará su cabecita hacia donde se encuentra el apagador de la luz no hacia el foco en sí.”
– Aprenden a escribir antes.
-Tienen nociones y curiosidad por la música, por las matemáticas, o por los temas artísticos, sus intereses son relativamente mas avanzados.
-Sus características afectivas o aquellas relacionadas a su personalidad demuestran que pueden ser muy sociables, con valores muy altos.
-Tienen una marcada intuición y comprensión de los hechos.
-No son egocéntricos.
-Les gustan las cosas derechas, son rectos, determinantes y ávidos a demostrar sus sentimientos.
-Generalmente son totalmente honestos, y confiables.
-Demasiado justos y equitativos.
-Desarrollan características de liderazgo temprano aunque no se lo propongan.

Se suele confundir precocidad con superdotación, pero no es correcto tampoco. Aunque un superdotado siempre habrá sido un niño precoz, no todos los niños precoces llegan a ser superdotados.

No tiene porqué suponer un problema siempre y cuando el entorno familiar y escolar sean conscientes de que se encuentran ante un caso de estas características. Si se detecta, familia y colegio deben proveer al niño de la atención que requiere, tratándolo como corresponde con su nivel superior, con un trato algo más delicado pues suelen ser mucho más sensibles, promoviendo su curiosidad y dándole las herramientas necesarias para que desarrollen su intelecto al nivel que tienen realmente y no al escolar que siempre estará por debajo de ellos.

El problema viene cuando no se detecta. Puede parecer a primera vista que sólo puede afectar a nivel académico, en el cual el niño precoz, al no ser provisto de una educación a su nivel pueda dar resultados mediocres. Pero va mucho más allá de eso. Ser un niño precoz no detectado y no apoyado en sus necesidades, crea una infancia muy dolorosa.

Yo lo descubrí con 31 años. De repente todo comenzó a encajar. Me había pasado toda la vida con la sensación de ser una pieza de un puzzle, el cual el puzzle está revuelto por la mesa sin empezar. En el momento en el que pude poner nombre a la pieza que yo era, el resto de piezas que andaban desperdigadas por la mesa comenzaron a alinearse. A día de hoy el puzzle sigue incompleto, y de hecho no creo que nunca pueda llegar a completarlo del todo, pero ya tengo partes montadas. Puede sonar a algo que tampoco es que tenga demasiada importancia, pero en mi caso ha supuesto un giro tal que ha llegado a remover los cimientos de lo que soy, proveyéndome de una nueva perspectiva respecto a mi vida, pasada y presente. Ya se verá si futura también, aunque creo que también.

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2 comentarios en “El niño precoz – I parte

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