Hoy, un poco mejor

Bueno, ahí sigo pero quizá hoy ha sido un pelín mejor. He sido capaz de poner la lavadora que tenía abandonada (sólo ponerla, aún no he colgado la ropa) y he ido al super. Dudo mucho que hoy pueda hacer nada más, pero algo es algo. Por lo menos tengo algo de comida para ir tirando. Me hace sentir algo mejor.

Sin duda este calor no ayuda en nada.

Tengo la suerte de poder trabajar, y la verdad es que el trabajo me da media vida. No es que me guste, pero me mantiene entretenida y sobretodo, el hecho de estar fuera de casa hace que me sienta mejor. Me activa, hace volar mi imaginación y me entran ganas de hacer cosas. Es curioso, el pensamiento recurrente cuando llega el calor en verano y estoy en el trabajo es aprender, aprender y aprender. Especialmente cultura general, más en concreto todo lo relacionado con la cultura y el arte.

El verano pasado, en el que estuve bastante mal, me puse a leer temas de filosofía clásica, y arte renacentista y expresionismo. Me resulta curioso, cuando estoy mal mi mente pide a gritos cultura.

Hay tantas cosas sobre las que quiero escribir en el blog. Me encantaría saber expresarme mejor y tener las ideas más ordenadas. Pero tampoco estoy como para gastar energía en prepararme esquemas y guiones. Prefiero escribir sobre la marcha. La práctica hace al maestro, si fuese capaz de escribir aunque fuese un poco cada día…

Hay un aspecto de mi vida que estoy intentando mejorar y es eliminar para siempre de mi vocabulario y mis pensamientos los ‘debería de’ y ‘tendría que’. Cada vez que me sale la expresión me regaño a mi misma. Se nos va la vida entre deberías y tendrías en lugar de pasar a la acción. Sólo que es complicado cuando estamos decaídos.

Lo que quiero hacer desde hace años, me ronda siempre la cabeza es de nuevo el tema de la cultura. Quiero leer todos los clásicos, quiero saberlo todo sobre la historia de la humanidad, quiero saberlo todo sobre el arte, quiero ver todas las películas que hablen de lo humano. No creo que haya nada que disfrute más, además de escuchar música.

Y cambiando de tema, en el super me he comprado un bote de 500gr de kéfir. No lo había probado nunca, pero me ha llamado la atención. Todo lo lácteo me encanta, me moriría si me prohibiesen tomar lácteos. Me encanta la leche (con algo, sola no), devoro los yogures, me apasionan los quesos… y el kefir no lo había probado. Reconozco que lo he abierto con miedo, pues tirar comida es algo que me molesta y me cabrea muchísimo. Pero en cuanto he probado la primera cucharada me ha sabido a gloria bendita.

Me he obligado a guardarlo en la nevera, porque me lo podría haber comido entero de una sentada. Te deja ese regusto que hace que quieras comer más. He descubierto una cosa nueva que me encanta.

Parece mentira que una banalidad como esta me arregle el día.

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