Suicidio

Cuando la depresión no está en un estado mayor, en esos momentos en los que ya no sientes nada y no eres capaz de levantarte de la cama, considero que me encuentro en la peor fase del cuadro.

Cuando estoy en esta fase, no estoy ‘triste’ o ‘deprimida’ las 24 horas del día, si no que voy a ratos. Puede que la mayor parte del día estés más o menos bien, y luego en un momento determinado llega el bajón. El bajón es tanto físico como mental. Noto como mi cuerpo se va encorbando y de repente me noto agotada. Me pesan las piernas, caminar es un suplicio. Desaparecen las ganas de todo, no puedes moverte del sitio donde estás, no eres capaz de levantarte a beber un vaso de agua. Los pensamientos negativos entran en tu mente en tromba. Llegan tantos a la vez que no eres capaz de asimilarlos todos. Te quedas quieto, sentando donde quiera que estés sin poder moverte aunque quieras, mirando a la nada. Hay un vacío absoluto.

Piensas que debes dejar de pensar en esas cosas malas, pero eres incapaz de luchar y la negatividad te invade. Y lloras.

Y digo que es la peor parte porque como no estoy en este estado de manera continua, cuando interactúo con otras personas en un momento en el que no estoy de bajón, para la otra persona parece que no hay nada raro ni diferente en ti. Eres la misma persona de siempre, hablas normal, actúas normal incluso eres capaz de tener humor y hacer bromas y reírte.

Entonces todo pasa desapercibido y el infierno es mayor para quien lo sufre pues cuando te da un bajón suelo estar sola y sé que no hay nadie que pueda estar preocupada por mí en ese momento. Cada uno sigue con su vida tranquilamente mientras tu estás en un pozo oscuro del que no eres capaz de salir. La soledad en la que vivo se hace patente y duele mucho.

Y aquí es donde llega la peor parte. Digo que esta fase de depresión es la peor porque aún tienes algo de fuerza para moverte, aunque sea poca, por tanto es la fase más peligrosa de todas pues en cualquier momento puedes autolesionarte.

Las personas que se encuentran en un estado de depresión mayor es difícil que acaben suicidándose porque no son capaces de moverse y no hay pensamientos negativos, pues ya no quedan sensaciones, ni buenas ni malas. Es en los estados previos en los que el peligro es mayor. Tienes pensamientos negativos, tienes malos sentimientos, no ves futuro, tienes energía para moverte y has estado ocultando tu situación a los demás de manera que no son conscientes de lo que pasa y puedes actuar libremente, pues nadie te vigila.

Muchas veces me he encontrado en la situación de tener que pararme y decirme a mí misma cuidado! ve con cuidado con lo que estás haciendo.

No me quiero morir, de hecho le tengo pánico a la muerte, pero sé que si me dejo ir, si actúo sin pensar las cosas, puedo hacerme daño. No digo ya de consumar nada, porque no soy lo suficientemente valiente para hacerlo, pero sí de actuar de manera peligrosa. Te comportas de manera que te da igual las consecuencias de todo. Te dejas invadir por la locura que comentaba en un post anterior.

Me preguntas si he pensado en el suicidio alguna vez? Cada día.

Lo tengo presente cada día de mi vida, en cada momento. Es contínuo. Lo pienso incluso cuando me siento bien. Es como un tesoro que guardas bajo llave y que lo llevas contigo permanentemente. Es la solución final. La solución definitiva a todo. Todo se soluciona con eso. Es como tener la lámpara del genio que te puede solucionarlo todo, pero que no la usas porque no quieres hacer un mal uso, la guardas para una ocasión que realmente merezca la pena.

Porque no lo he hecho hasta ahora? Pues porque soy muy cobarde. No soy capaz de hacerlo, si fuese capaz no estaría escribiendo aquí y ahora. Para hacerlo no hay que pensar. Hay que hacerlo, y tengo la manía de pensar mucho las cosas, de pensar en las consecuencias si lo hiciese. Pienso en cómo se sentiría mi madre o mi hermano. En mi padre no pienso. Y no lo hago porque no quiero que ellos sufran. Pero evitar su dolor incrementa el mío. Aunque hay veces en los que realmente me pregunto si sufrirían tanto como creo.

Además he llegado a la conclusión de que es un acto muy egoísta realmente. Es enormemente valiente, solo un valiente lo puede hacer, pero a la vez es tremendamente egoísta.

Luego está el dolor. Soy muy flor yo, no soporto el dolor. Soy muy mala enferma, a la que tengo unas décimas de fiebre lloro porque me siento horriblemente mal. Si lo llevas a cabo, de la manera que sea, hay posibilidades de que no salga bien. No creo que fuese capaz de sobrellevar la supervivencia.

Así que me encuentro muchas veces pensando en qué bien estaría que me pasase algo. Una enfermedad, un accidente, un loco… Me quitaría toda la culpa que me supone y sería más llevadero para los demás.

Cuando no estoy en este tipo de fase en la depresión, cuando la ‘mala racha’ ha pasado de largo y estoy bien, tengo pensamientos que me dicen que menos mal que no lo he llevado a cabo, que ha pasado de largo y lo he sobrevivido y que menos mal. Luego pienso, buf, lo he pasado tan mal que creo que ya nunca más volveré a pasar por algo semejante. Craso error, cuando una ‘mala racha’ vuelve, viene con más fuerza que la anterior. Todo lo que antes costaba un poco que llegase, llega cada vez más rápido.

Dicen que es difícil que te alcance un rayo, pero una vez que te alcanza y sobrevives, las probabilidades de que te vuelva a impactar son mayores. Como si el primer impacto te hubiese dejado una señal que atraiga a los siguientes rayos. Si te da una segunda vez, la señal es más grande y es más fácil aún que te vuelva a impactar. Leí hace tiempo el caso de un hombre al que le cayeron 7 rayos a lo largo de su vida. Esto es un poco igual, caes en una ‘mala racha’ con todo lo que conlleva, pero la superas. Piensas que no volverás a caer porque vas aprendiendo con cada una de ellas, pero la siguiente es mayor. Pasa de nuevo y vuelve otra mucho más grande y ha llegado mucho más pronto. Me pregunto cuál es el límite de rayos que una persona puede llegar a soportar.

Llegas a un punto que te proteges, evidentemente. No sales cuando hay tormenta, no llevas nada metálico que lo pueda atraer y aún así el rayo vuelve a impactar. Qué haces cuando si aún protegiéndote no puedes evitarlo? Puedes poner remedio, la solución final, cuando te cansas de quemarte, o puedes vivir de aquella manera, intentando más o menos estar bien y esperar que el rayo vuelva a tocarte cuando lo considere oportuno.

Que curioso, no quería escribir este post o lo quería hacer más adelante, cuando me sintiese preparada para hacerlo, pero lo he hecho sin pensar.

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