Mis series – Making a murderer

Ueeeeee!!! Nueva entrada de mis series. Tengo ahí varias cosas por publicar en breve de las que tengo muchas ganas de hablar; pero ahora es el turno de ésta.

Apenas había oído hablar de esta serie, que ya de entrada hay que corregir que no es una serie de ficción sino un documental o docuserie mejor dicho. Sabía que me interesaba el tema, pero no estaba entre mis prioridades, así que la dejé para más adelante.

Lo poco que había oído al respecto es que era una docuserie en la que explicaban el caso de un hombre que fue encarcelado durante años por unos crímenes que no cometió. O sí. Parecía que el documental trataba de desgranar poco a poco el caso para que el espectador tomase sus decisiones. También había oído decir que la emisión de este documental originó un gran revuelo en los estadounidenses, así que otro punto a favor para verla.

Al lío. Making a murderer es una serie documental de diez capítulos, emitida por Netflix a finales de 2015. Trata sobre la persona de Steven Avery, nuestro prota que vemos en la imagen destacada. Lo que voy a explicar a continuación puede parecer spoiler pero no lo es, es solamente la introducción del caso, aunque si eres alérgico al más mínimo spoiler, mejor no lo leas:

Steven Avery es un miembro de familia Avery, obviously, que vive y trabaja en una pequeña ciudad de Winsconsin, Manitowoc.

La mayor parte de la población de esta pequeña localidad se dedica a la ganadería. Como población eminentemente rural que es, digamos que una gran parte de la misma es clase obrera y por tanto, y admito que no me gusta decirlo, pobres y con poca formación. Como sucede en las pequeñas poblaciones y más en los casos de ‘ruralidad’, la ‘comunidad’ como los estadounidenses suelen nombrar a los pequeños núcleos vecinales, suele no solamente conocerse bien unos a otros, sino que forman un núcleo cordial y de apoyo mútuo entre ellos bastante fuerte.

Y en este escenario está la familia Avery, que no se dedica a la ganadería si no que tienen un negocio de desguace de vehículos y que además viven bastante alejados de la comunidad, tanto en el sentido literal como en el figurativo. No se relacionan demasiado con el resto de la comunidad, viven en sus casas por no decir chabolas, unos al lado de otros (padres, hermanos, sobrinos…) junto al gran descampado que poseen donde almacenan los restos de coches destruidos para su negocio. Es una familia bien avenida y no son problemáticos con el resto de habitantes, pero el resto de la comunidad los mira por encima del hombro y con recelo, pues no se fían de una familia que no participa en la comunidad y que va a su bola. Son ‘los Avery’, como si los llamasen ‘los otros’.

Steven es uno de los hijos del matrimonio Avery, que como decía, vive junto al desguace junto a sus padres y algunos de sus hermanos. Steven es un chico rural más, fue al cole cuando tocaba, no es especialmente brillante y tampoco se espera más de algo así en esa zona, y se dedicaba al negocio de la familia en el desguace. Como chico de pueblo que es y poco formado, en su juventud junto con amigos había cometido algún que otro pequeño delito, tales como algún robo de 15$ o alguna rotura de cristales. Nada más allá de eso. Delitos por los cuales siempre se responsabilizó y pagó la multa o condena que le suponía.

Como en todas las familias, siempre hay alguna disputa entre ellos, y Steven no era excepción. Parece que tenía muy mala relación con una prima suya, la cual siempre hablaba mal de él a sus espaldas, dándole una mala reputación, más si cabe, de cara al resto de la comunidad. Entre otras cosas, la prima le acusaba de realizar actos obscenos en la calle a plena luz del día.

Una noche, allá por el año 1985, Steven se encaró con su prima al respecto de estos chismorreos que ella iba soltando por el pueblo. Digamos que Steven es poco inteligente emocionalmente, y la mejor manera que encontró para afrontar el asunto fue darle un golpe con el coche (ambos iban conduciendo sus respectivos vehículos), haciendo que su prima se desviase de la carretera. Una vez parados bajaron de sus coches y Steven le pidió explicaciones escopeta descargada en mano. El asunto no fue mucho más allá de eso que una simple discusión de paletos, pero la prima no tuvo reparos en poner a Steve una denuncia, máxime cuando ella estaba casada con un miembro de la policía del condado de Manitowoc.

La vida siguió su curso, Steve se casó y tuvo un puñado de hijos. Durante ese transcurso de tiempo pasó una temporada en la cárcel a causa del incidente con la prima. De pronto un día de verano, ya libre de su condena, mientras Steve estaba presentando su nuevo hijo a la familia, una mujer fue agredida por un hombre. Esta mujer era muy querida por la comunidad, una buena vecina, con una familia ejemplar, blablabla… lo contrario que los Avery. La mujer recibió una paliza y intentaron violarla sin éxito. Una vez rescatada, ya en el hospital, explicó a la policía lo sucedido y cómo recordaba que era este hombre que la agredió. El miembro de la policía que la atendió era amiga de la prima de Steven y a pesar de que la descripción que hizo la víctima del agresor no coincidía, no dudaron en culpar a Steven de lo sucedido y lo detuvieron.

Todas las pruebas evidenciaban que Steve no tuvo nada que ver con la agresión, pero aún así fue condenado y enviado a prisión durante 18 años. Por ‘suerte’ al cabo de estos 18 años se pudieron presentar pruebas irrefutables de su inocencia y lo soltaron. Muy poco tiempo después sucede un homicidio.

Fin de la introducción y supuesto spoiler.

Esto que relato es a rasgos generales el primer capítulo de la serie, es muy completo y da la sensación de que visto esto, la serie no va a tener nada más que ofrecerte, pero ni mucho menos, es sólo el comienzo de una buena historia.

Making a murderer es un documental, nos enseña la historia de Steven Avery durante un largo periodo de tiempo. En este documental no hay narrador, la historia la cuentan los propios protagonistas de lo sucedido en este caso. Tenemos no solo entrevistas a un gran número de implicados, si no que también nos enseñan vídeos y audios de las grabaciones de los interrogatorios, de los juicios y de las llamadas telefónicas. La historia se va contando por sí misma y deja a manos del espectador que saque sus propias conclusiones respecto al hecho en sí. Algunos dirán que presenta a Steven como inocente, pero la cosa no está tan clara.

¿Qué tiene esta serie en particular para que haya decidido dedicarle un post en mi bloj? Lo primero de todo fue que la vi justo después de haber vuelto a ver ‘True Detective‘ y si por un motivo voy a recomendar ‘Making a murderer’ es porque me parece la serie perfecta para ver justo después de True Detective. Ambas historias tienen paralelismos sorprendentes.

En True Detective estás del lado de los protagonistas, descubriendo la historia junto con ellos. Y uno de los pilares fundamentales son específicamente las investigaciones que hacen los detectives; por tanto, te familiarizas con el ejercicio de investigador: qué buscamos, a quién buscamos, cuáles son las preguntas que debemos o no hacer, qué decimos ante la prensa y cómo actuamos ante ellos, cómo son las relaciones entre los demás compañeros policías, hay policías corruptos? cómo funciona la cadena de mando en la policía? hasta qué punto pueden ser corruptos? hasta qué punto pueden intervenir en la investigación de un caso? puede que ‘los nuestros’ estén bloqueando ‘la verdad’?, cómo luchamos contra ello? y por supuesto, el mundo de los interrogatorios. Todo lo que True detective nos ofrece en la investigación de un homicidio dentro de la ficción, nos lo encontramos hecha realidad en Making a murderer.

Para mí fue inevitable comparar lo que había visto en True detective (TD) con lo que estaba viendo en Making a murderer (MaM). Si interrogaban a alguien en MaM, enseguida veía en mi mente las interrogaciones de TD, comparaba la manera de hacer de Rust con los investigadores reales; las declaraciones de los implicados en TD con las reales de MaM. Era inevitable hacer paralelismos entre una y otra serie. Como punto a favor de TD debo decir que clavaron las maneras en una ficción con lo que sucede en la vida real. Ha sido muy impactante para mí ver las reacciones de los investigados reales de MaM porque pensaba que los americanos eran muy ‘peliculeros’ para sus ficciones pero les debo un aplauso porque las reacciones reales de gente investigada de verdad, de verdad parecían sacadas de una película.

¿De qué va Making a murderer? Pues no solamente trata el caso de Steven Avery y todo el pollo que se montó, que es muy interesante y cada vez que terminas un capítulo necesitas ver el siguiente, si no que realmente, en mi opinión Making a murderer es un retrato del sistema judicial de Estados Unidos. De cómo funciona el sistema una vez te ves involucrado. Y por encima de todo, de cómo te trata el sistema cuando eres pobre, porque queda corroborado que si eres de clase social baja y sin recursos, lo tienes muy j*****. Nos enseñan las costuras de todo el sistema jurídico americano y de la falsa seguridad que sienten sus ciudadanos al respecto de sus fuerzas policiales y jurídicas. Queda patente lo mal que está planteado el sistema y lo indefenso que puede llegar a estar cualquier ciudadano que cometa un error, o que incluso, no lo cometa.

Nos enseña también el peso de los medios de comunicación a la hora de moldear la opinión pública y por tanto, vemos también aquí las costuras y el sistema torticero (me encanta esta palabra y estaba buscando el momento de ponerla) empleado por los medios cuando se trata de informar sobre un posible caso de homicidio. Entre todos y a falta de pruebas, señalan a una persona como responsable de algo, y parece que se trabaja en pos de castigar a la persona señalada que realmente a averiguar si es responsable o no de lo sucedido. Dan igual las pruebas, si la gente dice que es culpable, pues lo será. Recuerda mucho al caso Waninkoph (o cómo se escriba, no lo voy a buscar que me da palo). De la misma manera se ve cómo los medios presionan a la familia Avery, pero no al resto de familias; como decía antes, si te ponen de entrada la estrella de David, poco puedes hacer al respecto.

Al hilo de esto, ojo cuidao con la serie, porque aunque la narración no se posiciona no puedes evitar ponerte del lado de Steve y retorcerte de indignación a cada paso que da el documental. Llegó un momento en el que pensé si no me estaba sucediendo a mi lo mismo que le pasó a la opinión pública respecto a Steven. ¿Y si el documental no me está aportando algunas pruebas clave? ¿Me están manipulando en su favor? Entonces, es Steven culpable o no??

Making a murderer es un buen entretenimiento para unos días. Poco más le puedes pedir por eso; una vez visto no tengo la sensación de que vaya a volver a verlo en un futuro, ya me ha aportado lo que me tenía que aportar y ya está. De todas formas, una vez finalizado sí que me ha quedado la sensación de que me falta algo más, de que me falta información. Los de Netflix parece que también se han dado cuenta y han informado que de cara a 2017 publicarán una segunda parte con más datos sobre esta historia.

Quedamos a la espera.

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