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Nadie Sabe Nada

Soy bastante fan del dúo Buenafuente – Berto Romero, aunque no tengo tiempo de seguir todo lo que hacen.

Algo que no dejo escapar desde hace ya bastante tiempo es el programa Nadie Sabe Nada que hacen en la Ser, los sábados a las 13h. Lo que yo no los escucho en la radio ni en podcast, si no que los veo por Youtube. Suelo verlo los domingos por la mañana normalmente.

El programa no va de nada en especial, se trata de improvisación durante una hora. Tienen una urna con preguntas o reflexiones que envían los oyentes. Cogen los papelitos al azar, los leen y comentan lo que les apetezca.

Hoy os dejo el que, para mi gusto, es el mejor programa que he escuchado de ellos. Lo hicieron a en julio de 2016, poco antes de acabar la temporada e irse de vacaciones. He visto el programa por lo menos 10 veces y siempre me acabo partiendo de risa.

Llámalo azar o como quieras, pero les salió un programa redondo.

 

Mis series – Making a murderer

Ueeeeee!!! Nueva entrada de mis series. Tengo ahí varias cosas por publicar en breve de las que tengo muchas ganas de hablar; pero ahora es el turno de ésta.

Apenas había oído hablar de esta serie, que ya de entrada hay que corregir que no es una serie de ficción sino un documental o docuserie mejor dicho. Sabía que me interesaba el tema, pero no estaba entre mis prioridades, así que la dejé para más adelante.

Lo poco que había oído al respecto es que era una docuserie en la que explicaban el caso de un hombre que fue encarcelado durante años por unos crímenes que no cometió. O sí. Parecía que el documental trataba de desgranar poco a poco el caso para que el espectador tomase sus decisiones. También había oído decir que la emisión de este documental originó un gran revuelo en los estadounidenses, así que otro punto a favor para verla.

Al lío. Making a murderer es una serie documental de diez capítulos, emitida por Netflix a finales de 2015. Trata sobre la persona de Steven Avery, nuestro prota que vemos en la imagen destacada. Lo que voy a explicar a continuación puede parecer spoiler pero no lo es, es solamente la introducción del caso, aunque si eres alérgico al más mínimo spoiler, mejor no lo leas:

Steven Avery es un miembro de familia Avery, obviously, que vive y trabaja en una pequeña ciudad de Winsconsin, Manitowoc.

La mayor parte de la población de esta pequeña localidad se dedica a la ganadería. Como población eminentemente rural que es, digamos que una gran parte de la misma es clase obrera y por tanto, y admito que no me gusta decirlo, pobres y con poca formación. Como sucede en las pequeñas poblaciones y más en los casos de ‘ruralidad’, la ‘comunidad’ como los estadounidenses suelen nombrar a los pequeños núcleos vecinales, suele no solamente conocerse bien unos a otros, sino que forman un núcleo cordial y de apoyo mútuo entre ellos bastante fuerte.

Y en este escenario está la familia Avery, que no se dedica a la ganadería si no que tienen un negocio de desguace de vehículos y que además viven bastante alejados de la comunidad, tanto en el sentido literal como en el figurativo. No se relacionan demasiado con el resto de la comunidad, viven en sus casas por no decir chabolas, unos al lado de otros (padres, hermanos, sobrinos…) junto al gran descampado que poseen donde almacenan los restos de coches destruidos para su negocio. Es una familia bien avenida y no son problemáticos con el resto de habitantes, pero el resto de la comunidad los mira por encima del hombro y con recelo, pues no se fían de una familia que no participa en la comunidad y que va a su bola. Son ‘los Avery’, como si los llamasen ‘los otros’.

Steven es uno de los hijos del matrimonio Avery, que como decía, vive junto al desguace junto a sus padres y algunos de sus hermanos. Steven es un chico rural más, fue al cole cuando tocaba, no es especialmente brillante y tampoco se espera más de algo así en esa zona, y se dedicaba al negocio de la familia en el desguace. Como chico de pueblo que es y poco formado, en su juventud junto con amigos había cometido algún que otro pequeño delito, tales como algún robo de 15$ o alguna rotura de cristales. Nada más allá de eso. Delitos por los cuales siempre se responsabilizó y pagó la multa o condena que le suponía.

Como en todas las familias, siempre hay alguna disputa entre ellos, y Steven no era excepción. Parece que tenía muy mala relación con una prima suya, la cual siempre hablaba mal de él a sus espaldas, dándole una mala reputación, más si cabe, de cara al resto de la comunidad. Entre otras cosas, la prima le acusaba de realizar actos obscenos en la calle a plena luz del día.

Una noche, allá por el año 1985, Steven se encaró con su prima al respecto de estos chismorreos que ella iba soltando por el pueblo. Digamos que Steven es poco inteligente emocionalmente, y la mejor manera que encontró para afrontar el asunto fue darle un golpe con el coche (ambos iban conduciendo sus respectivos vehículos), haciendo que su prima se desviase de la carretera. Una vez parados bajaron de sus coches y Steven le pidió explicaciones escopeta descargada en mano. El asunto no fue mucho más allá de eso que una simple discusión de paletos, pero la prima no tuvo reparos en poner a Steve una denuncia, máxime cuando ella estaba casada con un miembro de la policía del condado de Manitowoc.

La vida siguió su curso, Steve se casó y tuvo un puñado de hijos. Durante ese transcurso de tiempo pasó una temporada en la cárcel a causa del incidente con la prima. De pronto un día de verano, ya libre de su condena, mientras Steve estaba presentando su nuevo hijo a la familia, una mujer fue agredida por un hombre. Esta mujer era muy querida por la comunidad, una buena vecina, con una familia ejemplar, blablabla… lo contrario que los Avery. La mujer recibió una paliza y intentaron violarla sin éxito. Una vez rescatada, ya en el hospital, explicó a la policía lo sucedido y cómo recordaba que era este hombre que la agredió. El miembro de la policía que la atendió era amiga de la prima de Steven y a pesar de que la descripción que hizo la víctima del agresor no coincidía, no dudaron en culpar a Steven de lo sucedido y lo detuvieron.

Todas las pruebas evidenciaban que Steve no tuvo nada que ver con la agresión, pero aún así fue condenado y enviado a prisión durante 18 años. Por ‘suerte’ al cabo de estos 18 años se pudieron presentar pruebas irrefutables de su inocencia y lo soltaron. Muy poco tiempo después sucede un homicidio.

Fin de la introducción y supuesto spoiler.

Esto que relato es a rasgos generales el primer capítulo de la serie, es muy completo y da la sensación de que visto esto, la serie no va a tener nada más que ofrecerte, pero ni mucho menos, es sólo el comienzo de una buena historia.

Making a murderer es un documental, nos enseña la historia de Steven Avery durante un largo periodo de tiempo. En este documental no hay narrador, la historia la cuentan los propios protagonistas de lo sucedido en este caso. Tenemos no solo entrevistas a un gran número de implicados, si no que también nos enseñan vídeos y audios de las grabaciones de los interrogatorios, de los juicios y de las llamadas telefónicas. La historia se va contando por sí misma y deja a manos del espectador que saque sus propias conclusiones respecto al hecho en sí. Algunos dirán que presenta a Steven como inocente, pero la cosa no está tan clara.

¿Qué tiene esta serie en particular para que haya decidido dedicarle un post en mi bloj? Lo primero de todo fue que la vi justo después de haber vuelto a ver ‘True Detective‘ y si por un motivo voy a recomendar ‘Making a murderer’ es porque me parece la serie perfecta para ver justo después de True Detective. Ambas historias tienen paralelismos sorprendentes.

En True Detective estás del lado de los protagonistas, descubriendo la historia junto con ellos. Y uno de los pilares fundamentales son específicamente las investigaciones que hacen los detectives; por tanto, te familiarizas con el ejercicio de investigador: qué buscamos, a quién buscamos, cuáles son las preguntas que debemos o no hacer, qué decimos ante la prensa y cómo actuamos ante ellos, cómo son las relaciones entre los demás compañeros policías, hay policías corruptos? cómo funciona la cadena de mando en la policía? hasta qué punto pueden ser corruptos? hasta qué punto pueden intervenir en la investigación de un caso? puede que ‘los nuestros’ estén bloqueando ‘la verdad’?, cómo luchamos contra ello? y por supuesto, el mundo de los interrogatorios. Todo lo que True detective nos ofrece en la investigación de un homicidio dentro de la ficción, nos lo encontramos hecha realidad en Making a murderer.

Para mí fue inevitable comparar lo que había visto en True detective (TD) con lo que estaba viendo en Making a murderer (MaM). Si interrogaban a alguien en MaM, enseguida veía en mi mente las interrogaciones de TD, comparaba la manera de hacer de Rust con los investigadores reales; las declaraciones de los implicados en TD con las reales de MaM. Era inevitable hacer paralelismos entre una y otra serie. Como punto a favor de TD debo decir que clavaron las maneras en una ficción con lo que sucede en la vida real. Ha sido muy impactante para mí ver las reacciones de los investigados reales de MaM porque pensaba que los americanos eran muy ‘peliculeros’ para sus ficciones pero les debo un aplauso porque las reacciones reales de gente investigada de verdad, de verdad parecían sacadas de una película.

¿De qué va Making a murderer? Pues no solamente trata el caso de Steven Avery y todo el pollo que se montó, que es muy interesante y cada vez que terminas un capítulo necesitas ver el siguiente, si no que realmente, en mi opinión Making a murderer es un retrato del sistema judicial de Estados Unidos. De cómo funciona el sistema una vez te ves involucrado. Y por encima de todo, de cómo te trata el sistema cuando eres pobre, porque queda corroborado que si eres de clase social baja y sin recursos, lo tienes muy j*****. Nos enseñan las costuras de todo el sistema jurídico americano y de la falsa seguridad que sienten sus ciudadanos al respecto de sus fuerzas policiales y jurídicas. Queda patente lo mal que está planteado el sistema y lo indefenso que puede llegar a estar cualquier ciudadano que cometa un error, o que incluso, no lo cometa.

Nos enseña también el peso de los medios de comunicación a la hora de moldear la opinión pública y por tanto, vemos también aquí las costuras y el sistema torticero (me encanta esta palabra y estaba buscando el momento de ponerla) empleado por los medios cuando se trata de informar sobre un posible caso de homicidio. Entre todos y a falta de pruebas, señalan a una persona como responsable de algo, y parece que se trabaja en pos de castigar a la persona señalada que realmente a averiguar si es responsable o no de lo sucedido. Dan igual las pruebas, si la gente dice que es culpable, pues lo será. Recuerda mucho al caso Waninkoph (o cómo se escriba, no lo voy a buscar que me da palo). De la misma manera se ve cómo los medios presionan a la familia Avery, pero no al resto de familias; como decía antes, si te ponen de entrada la estrella de David, poco puedes hacer al respecto.

Al hilo de esto, ojo cuidao con la serie, porque aunque la narración no se posiciona no puedes evitar ponerte del lado de Steve y retorcerte de indignación a cada paso que da el documental. Llegó un momento en el que pensé si no me estaba sucediendo a mi lo mismo que le pasó a la opinión pública respecto a Steven. ¿Y si el documental no me está aportando algunas pruebas clave? ¿Me están manipulando en su favor? Entonces, es Steven culpable o no??

Making a murderer es un buen entretenimiento para unos días. Poco más le puedes pedir por eso; una vez visto no tengo la sensación de que vaya a volver a verlo en un futuro, ya me ha aportado lo que me tenía que aportar y ya está. De todas formas, una vez finalizado sí que me ha quedado la sensación de que me falta algo más, de que me falta información. Los de Netflix parece que también se han dado cuenta y han informado que de cara a 2017 publicarán una segunda parte con más datos sobre esta historia.

Quedamos a la espera.

Mis series – True detective

Empiezo sección hablando de una de mis series favoritas, en rivalidad con otra de la que hablaré en otro momento.

¿Por qué es una de mis series favoritas? Pues porque disfruto como una enana desde el segundo uno hasta el final. Toda en ella me encanta: la historia, los personajes, la ambientación, el guión, la fotografía… Todos y cada uno de los elementos que la conforman me parecen la perfección hecha serie, dentro de su propia personalidad.

Confieso que las series que más me gustan resulta que son todas miniseries, y tiene una razón; y es que las miniseries son historias cerradas de antemano antes de ponerse a rodar. Eso da a la serie la característica de que nada es al azar y no se van abriendo subtramas que luego quedan en nada, como en otras series.

Bien, antes de comenzar aclararé que voy a hablar sólo de la primera temporada, que es la que me gusta. La segunda aún no la he visto. Dicen por ahí que la segunda es bastante mala, pero me da igual porque por suerte las temporadas son independientes, la segunda no tiene nada que ver con la primera más que el título. Cada temporada trata sobre un caso específico, con unos personajes determinados en un escenario concreto. No hay relación entre una y otra.

¿De qué va True Detective? Realmente la premisa la hemos visto mil veces anteriormente. Dos policías -detectives- uno nuevo en el cuerpo aunque con experiencia en otras secciones y uno más veterano, con personalidades contrapuestas, tienen que resolver un caso extraño de asesinato. El crimen sucedió hace 17 años, en 1995, y gran parte de la serie es un gran flashback donde los protagonistas explican lo que sucedió por aquel entonces. ¿Atrapamos al asesino finalmente?

¿Cómo una historia tan trillada puede dar tan buen resultado? Pues porque todo ha sido trabajado al milímetro. True Detective es una mini serie que consta de 8 capítulos esta primera temporada. Como comentaba antes, la historia ya estaba cerrada en cuanto se empezó a rodar; es decir, la historia fue pensada, escrita, corregida, reescrita, repensada, recorregida antes de cerrar el guión, sin dejar ningún elemento al azar ni de relleno. Todo está pensado concienzudamente antes de ser puesto en el guión. Todo es importante, no sólo lo que se dice, si no cada plano, cada elemento y cada silencio.

Como una buena película. Realmente las buenas miniseries se les podría considerar como películas muy largas de duración. Esta en concreto son 8 horas. La ventaja que tiene este tipo de formatos en contraposición con las películas es que en las miniseries se puede trabajar mucho más a los personajes, dándoles mucha más personalidad, haciéndolos más tridimensionales como se suele decir en las críticas.

¿Qué la hace tan especial para mí? Pues como decía todo:

  • La cabecera de los capítulos

Sin duda, en esta ‘época dorada’ de las series de televisión, no sólo salen a la luz grandes series, si no que se trabaja a conciencia hasta la cabecera. Hay auténticas maravillas en lo que a cabeceras se refiere. True detective podría decir que a pesar de que no es de las mejores, a mí me fascina. La canción de la cabecera es maravillosa, te mete de lleno en el ambiente en el que se desarrolla la trama; el sur Redneck de Louisiana, lleno de eso, rednecks, fanáticos religiosos y la doble moral americana; de fervientes religiosos durante el día que por las noches se sumerjen en el mundo de las drogas y la prostitución. Las imágenes que acompañan la cabecera son una delicia, los perfiles de los protagonistas difuminados por esta Louisiana asfixiante y doblemoralista. Si alguien no la ha visto todavía y la ve a día de hoy verá que este tipo de montaje ya se ha visto anteriormente en otros muchos sitios como por ejemplo en algún que otro videoclip, pero tengo que ponerme las gafas de hipster y avisar que fue True Detective quienes fueron los pioneros y que posteriormente han ido surgiendo las copias o las ‘inspiraciones’. Dejo la cabecera:

 

  • Woody Harrelson y Matthew McConaughey

He tenido que buscar en google cómo se escribía McConaughey…

Alabados sean Woody y Matthew!! Oremos al señor!! (y aquí pondría un emoticono de brazos levantados). Madre de Dios bendito. Vaya dos pedazo de actores, qué maravilla!

Woody imagino que es un viejo conocido de todos, lleva ya muchos años en la industria. Aunque ha hecho cine, casi todos lo recordamos por la serie Cheers, de hace ya unos cuantos añitos. Woody es actor cómico básicamente, es lo que más le gusta y con lo que se siente más cómodo. A estas alturas ya sabemos que los actores cómicos suelen ser muy buenos actores dramáticos y aquí vuelve a repetirse la premisa. True detective es más que drama, una serie policíaca; pero por suerte para Woody le han dejado soltar algo de humor, sobre todo contra el personaje de Matthew que destensa la acción en algunos momentos y que se agradece.

Papelón de Woody en esta serie. Su personaje es Martin Hart, un policía-detective ya veterano al que le enchufan al recién llegado de Texas Cohle Rust (Matthew). Hart tiene una esposa (Maggie, estupenda interpretación) y dos hijas pequeñas. Se describe como un hombre de familia, creyente y buen policía. Los compañeros del cuerpo le tienen mucho aprecio. Intenta llevar la vida que cree que se tiene que llevar: hacer bien su trabajo, mantener a su familia y que éstas le contrapresten en casa un espacio de amor y tranquilidad. Evidentemente todo es fachada y mintiéndose a él mismo y a los demás lleva una doble vida que él excusa con el honorable propósito de no ensuciar a su familia con las m****** con las que tiene que lidiar en el trabajo.

Su contrapunto y la única persona que consigue llevarlo al límite es su nuevo compañero Rust. Recién llegado de Texas, Rust es una gran incógnita para Hart y el resto de policías. Un hombre muy callado, con una actitud que aunque no está fuera de lo normal, les resulta muy extraña. Observador y muy inteligente, consigue dejar a Hart descompuesto solo con una frase. No es creyente ni falta que le hace, y con su particular filosofía y manera de entender la vida desmonta a Hart en segundos aunque éste lo disimule como pueda.

McConaughey hace aquí, a mi parecer, el papel de su vida. Si crees que se merecía el Oscar por Dallas Buyers Club, olvídate, aquella interpretación es basura en comparación con este personaje. Lo hace suyo de tal manera que es imposible descifrar hasta qué punto es interpretación o si está dejando ver una parte de él mismo. Personaje fascinante. Cómo no, con un pasado trágico que lo ha esculpido a cómo es ahora. A pesar de que prácticamente no dejamos de ver a Cohle en toda la serie siempre necesito verlo más, quiero más Cohle a todas horas. No puedo dejar de mirar sus gestos, ni de oír sus palabras. Sale mucho, habla bastante, pero nunca es suficiente. Tienes la sensación de que se lo deja todo dentro y sientes la necesidad de que lo expulse todo. Gran Hermano Cohle 24 horas, por favor, ya. Sin duda, para mí, uno de mis personajes favoritos de todas las series que he visto hasta la fecha. No exagero si digo que si premiasen con Oscars a las series, Matthew se llevaría el premio al mejor actor por su interpretación de Rust. Puede parecer excesivo, pero ver una peli o una serie y encontrarte con este tipo de interpretaciones y personajes, hace la vida más llevadera. Necesitaba a un Cohle en mi vida y ahora I just want mooooooooooooore. Hehe.

  • Louisiana

Parece un tópico, pero el escenario se convierte en otro personaje de la serie. Sí, es un escenario, pero te atrapa como pocos escenarios lo han conseguido en otras ocasiones. La atmósfera es asfixiante. Los personajes van y vienen por las carreteras de Louisiana donde sólo puedes ver pantanos y vegetación salvaje. Kilómetros y kilómetros de nada. El ambiente es amarillento y continuamente hay una neblina que da la sensación de asfixia. En ocasiones el paisaje se complementa con los perfiles de las refinerías y las fábricas que salpican el lugar y sientes que te sale un cáncer sólo de verlo. Camarero! Otro óscar para el equipo de fotografía, por favor! Rust lo define a la perfección: ‘Éste lugar parece el recuerdo de alguien y ese recuerdo se está desvaneciendo’.

  • El capítulo 4

En el capítulo cuatro, a mitad de serie, nos regalan algo que muy pocas veces los espectadores podemos disfrutar, ya sea en cine y mucho menos en series, que es un apabullante plano-secuencia de 6 minutos de duración. Es uno de esos momentos en los que realmente pones en duda si estás viendo una serie o una película muy larga. Un plano-secuencia, para el que no lo sepa, es cuando la cámara graba sin parar y sin cortes (sin edición de corta-pega) una escena. Es poco habitual verlo tanto en cines como en series, como decía, porque requiere de una previa preparación larguísima y por tanto muy costosa. No sólo nos regalan al público un plano-secuencia, si no que la secuencia es complicadísma ya que está repleta de extras, hay muchísmos, y el plano se desplaza a lo largo de cientos de metros. Te aseguro que en cine pocas veces has visto algo semejante, ni siquiera que se le acerque (con permiso de ‘El Arca Rusa’). Un movimiento magistral porque otorga a la escena la tensión necesaria que se hubiese perdido con una edición habitual.

  • Los secundarios

Hay un refrán por ahí que dice que hay gente que nace con estrella y otros nacen estrellados. Aquí viene a ser un poco lo mismo. Podríamos tener una serie bien, con unos protas brillantes, pero que el resto de elementos no estuviesen a la altura; pero no. Si la considero una de mis series favoritas es porque todos y cada uno de los elementos están al máximo nivel. Grandísimas actuaciones de los secundarios. Desde la mujer de Hart, Maggie, que tampoco es que sea muy secundaria, al resto de personajes que van surgiendo, desde el ex-marido de Dora, a Burt el religioso de pocas luces.

  • V.O.

Para los que no están acostumbrados a ver series o cine en versión original, les resulta algo tedioso ponerse a ver algo en v.o., pero al lector que no haya visto la serie y que no esté acostumbrado a la v.o. le pido encarecidamente que si va a ver la serie, haga el esfuerzo de verla en versión original. Específicamente por Woody y Matthew, que tienen un acento cerradísimo y bajo mi humilde opinión suma puntos a la hora de meterse de lleno en la acción. Woody parece que hable con una piedra metida en la boca y Matthew tiene un acento texano muy marcado. De hecho, Matthew es de Texas y si te fijas en casi todas las películas que hace, siempre hace de Texano porque le cuesta mucho sacarse el acento natural que tiene.

  • HBO

¿Quién si no HBO puede llevar a la luz una serie como esta? No sé de dónde sacan el presupuesto, pero serie que toca HBO, serie que es un bombazo: Sex an de City, Los Soprano, The Wire, Game of Thrones, Westworld, Veep, Boardwalk Empire, True Blood, Girls, A dos metros bajo tierra, Band of Brothers, Entourage, Treme… en fin, una lista larguísima y dueños de las tres series reconocidas como las mejores hechas nunca: Los Soprano, The Wire y Game of Thrones. Si la cosa va a seguir así, entonces larga vida a HBO!

  • El guión

El pilar principal de una buena ficción, a mi parecer por encima de interpretaciones o fotografía es el guión. Maravilloso guión, silencios que dicen mucho más que océanos de palabras. Tiras y aflojas sublimes entre Hart y Cole.

  • La historia en sí misma

Como decía, la historia es algo que hemos visto ya en infinidad de ocasiones, así que mi deducción es simple, si una historia que ya la conocemos de sobra te engancha a estos niveles, es que el conjunto que la envuelve es estupendo. A estas alturas de posts apenas he hablado de la historia; la verdad, no quiero dar más información de la necesaria para no caer en spoilers, pero bueno, se explica en un gran flashback la resolución de un caso de homicidio con tintes místicos y que parece que tiene un fondo mucho más complejo y enraizado que no un simple asesinato vistoso. El caso se abrió en 1995 y parece que fue resuelto no mucho tiempo después, pero…

 

Espero que disfrutéis de la serie si no la habéis visto, aunque no llegue al punto de adoración que yo tengo por ella 🙂